En primer lugar para que un vino pueda denominarse Champagne tiene que ser algo más que espumoso. Debe proceder de la región de Champagne, en el norte de Francia.

Cabe decir que existen muchos espumosos en el mundo, cuya calidad supera la de muchos Champagnes. No obstante, el champagne posee una mezcla de frescura, delicadeza y riqueza que no consiguen obtener los espumosos de otros lugares. El secreto de ello es la latitud y la posición de la zona vinícola. Hasta la llegada del cambio climático las uvas maduraban bien gracias a la cercanía de la zona al mar. La zona vinícola de Champagne se encuentra además en el centro de una pequeña cadena montañosa dividida en dos por el río Marne y sus ciudades más importantes son Reims y Épernay.

En cuanto a la elaboración del espumoso, se emplean uvas de las variedades Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, usando un delicado proceso denominado “método tradicional”, que consiste en:

  • En primer lugar, las uvas se prensan de forma muy suave por lotes, con no demasiada cantidad y tan solo una parte del mosto resultante se puede utilizar para elaborar Champagne.
  • El mosto fermenta a temperatura controlada y controlando los tiempos, bien en barrica, o en una cuba.
  • Ensamblaje: se ensamblan las tres variedades y en la mayoría de los Champagnes (excepto los millésime), vinos de añadas más antiguas, de forma que el vino no se diferencie demasiado de un año a otro.
  • Se embotella y se añade levadura y azúcar.
  • Las nuevas levaduras se “comen” ese azúcar produciéndose una segunda fermentación dentro de la botella, produciendo gas carbónico.
  • Crianza y removido: las botellas pueden pasar de 15 meses (desde el tiraje) como mínimo a 5 años o incluso más dentro de la botella. Se ponen boca a bajo (entre 20 y 70º) y se les da vueltas para que los sedimentos se despeguen de las paredes de la botella, entren en contacto con todo el vino base y se vayan reposando en el corcho. Actualmente es un proceso que se realiza de forma mecánica, pero antiguamente se hacía a mano, dando un cuarto de vuelta un par de veces al día a cada botella.
  • El degüelle: Se congela el cuello de la botella a unos -20Cº y el poso de levaduras es expulsado al descorchar por efecto del gas, de forma que el vino queda limpio.
  • Antes de poner el tapón definitivo y el precinto de alambre que lo rodea, se le puede añadir licor de expedición, que es vino y azúcar. Según este licor, el vino será mas o menos dulce. Según la dosis de azúcar, encontramos de menor a mayor: Brut Nature, Extra Brut, Brut, Extra seco, Seco o Sec, Semi-seco, Semi-sec o Demi-sec, Dulce o doux.

En referencia a las variedades empleadas en la elaboración del Champagne encontramos:

 

  • Pinot Noir, que aporta aromas a frutos rojos, cuerpo y potencia. Es la que más se cultiva (el 39% de la uva de Champagne corresponde a dicha variedad)
  • Pinot Meunier. Proporciona redondez y una rápida evolución.
  • Chardonnay: aporta notas florales y es el complemento ideal para el buen envejecimiento del vino. Actualmente supone un 28% de la producción aproximadamente.

 En cuanto a las zonas de producción de uva más importantes dentro de la región, encontramos:

  • Montagne de Reims: Se cultiva sobre todo Pinot Noir y en menor medida Pinot Meunier. Contribuyen al buqué, la mezcla, es decir, a la columna vertebral del vino.
  • Bouzy: en este municipio se elabora tinto suave para teñir el Champagne rosado. Es una zona demasiado productiva para elaborar Champagne.
  • Valleé de la Marne: son vinos redondos, plenos, y aromáticos, donde se cultiva Pinot Noir en los mejores lugares, pero también Pinot Meunier y Chardonnay
  • Côte des Blancs: situada al sur de Épernay es donde se cultiva Chardonnay.

Otros tipos de Champagne y clasificaciones:

 

  • El champagne rosado se obtiene añadiendo vino tinto durante el ensamblaje a la botella. De esta forma el vino blanco adquiere un color rosado. Es el único vino en el que se permiten mezclas de vino tinto con vino blanco.
  • Blanc de Blancs: es un champagne elaborado exclusivamente con Chardonnay.
  • Blanc de Noir: se hace al 100% con variedades tintas, consiguiendo que el mosto no se tiña con el hollejo.
  • Millèsime: cuando una añada ha sido excepcional y el vino se elabora únicamente con uvas de una añada.
  • Grand o Premier Cru: cuando un champagne se elabora únicamente con vinos de un solo terruño o municipio calificado como tal según la escala de crus (écalle des crus).