En la anterior entrada hablamos acerca del Champagne y su elaboración, comentando que el origen de su nombre procede de que se elabora en dicha región del norte de Francia, que he tenido la suerte de visitar en dos ocasiones y que sin duda merece la pena, por la belleza de sus paisajes y como región vinícola.

La región de Champaña-Ardenas se encuentra en el norte de Francia, y desde 2016 forma parte junto con Alsacia y Lorena de la región Gran Este. En este artículo voy a hablar de los departamentos de Marne y Aube y sus ciudades: Reims, Épernay y Troyes.

1. Reims

Nuestra primera parada en la región fue Reims, una ciudad con mucha historia, ya que en su catedral era donde se coronaba a los reyes franceses. La ciudad quedó devastada por la segunda guerra mundial y consiguió recuperarse casi por completo. Cuenta además con 4 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

He de decir que no pudimos pasar todo el tiempo ni ver todas las cosas que nos hubiese gustado, ya que volvíamos de Colonia (Alemania) y sólo contábamos con unas horas para visitar la ciudad. Al día siguiente íbamos a Épernay y después a París.

No obstante, nos pareció una ciudad preciosa, llena de ambiente y cosas interesantes que visitar, como por ejemplo:

  • Catedral de Reims

Es simplemente una maravilla. Una de las joyas del gótico francés, muy del estilo de la de Amiens y con similitudes con Nôtre Dame de París, aunque para mi gusto mucho más bonita. Destacan la multitud de estatuas (2303) que la decoran y que cuando llevan a cabo el espectáculo de luces en la ciudad, parece que estén en movimiento; su gran tamaño y altura.

  • Palacio de Tau

Fue residencia de los arzobispos de Reims y que hoy en día es el museo de la Catedral de Reims y se encuentra junto a ella. Merece la visita si se compra la entrada combinada con la Catedral, por completarla.

 Además de la Catedral y el palacio, en nuestra lista estaban la basílica de Saint-Remi y la Puerta de Marte

 

Una de las cosas que más nos gustó de Reims es el ambiente que había, especialmente por la noche cenando y tomando unas bebidas en las terrazas. Descubrimos la Plaza Drouet d´Erlon, con multitud de bares y restaurantes de diferentes tipos y abarrotado de terrazas donde sentarse a disfrutar de una buena cena, un café o como no podría ser de otra forma un Champagne.

Hablando de Champagne, en Reims también se encuentran algunas de las más famosas casas de Champagne del mundo, como Taittinger, G.H. Mumm o Ruinart, que ofrecen visitas variadas incluyendo diferentes cosas y dependiendo de lo que cada uno esté dispuesto a gastar.

2. Épernay

La capital indiscutible del Champagne, que cuenta bajo sus suelos con más de 100km de cavas.

El lugar más visitado de esta ciudad francesa es la Avenue de Champagne, donde se pueden encontrar decenas de bodegas a lo largo de toda la avenida y entre ellas también algunas de las más famosas del mundo, como Moët Chandon.

Muchas de ellas ofrecen visitas guiadas en las que además se puede probar el Champagne que allí elaboran. Dependiendo de la bodega el precio de la visita es más o menos elevado.

Nosotros entramos a De Castellane y nos quedamos impresionados con la longitud y la cantidad de pasillos con los que cuentan para criar el Champagne (en algunas bodegas tienen incluso un pequeño tren para moverse por ellos). Nos gustó que nos enseñasen también la parte mas funcional de la bodega, eso que no suele enseñarse porque no queda tan “bonito” y al terminar disfrutamos de una copa del Champagne que elaboran allí por un precio bastante económico.

3. Troyes

En el departamento de Aube se encuentra la ciudad medieval de Troyes, que ha sabido conservar de forma magnífica su patrimonio arquitectónico a pesar de las guerras y el paso del tiempo. Todo el casco histórico está repleto de casas con entramados de madera vista cubiertos de argamasa y pintadas de diferentes colores; estrechas callejuelas y suelos empredrados. La ciudad también cuenta con varios vestigios renacentistas.

Nosotros pasamos allí un día, y es suficiente para verlo puesto que no es una ciudad grande. Algunas cosas que vimos allí fueron:

  • Catedral de Saint Pierre y Saint Paul

    A pesar de no ser una ciudad de gran tamaño, Troyes cuenta nada más y nada menos que con 10 iglesias, muchas de las cuales merece la pena visitar. De entre ellas, encontramos la catedral de estilo gótico, de la cual destacan sus vidrieras y rosetones, de gran belleza.

    Como muchas de las catedrales francesas, en su interior no tiene demasiados ornamentos (más allá de las vidrieras), ni tesoros. Esto se debe a que muchas de ellas sufrieron vandalismo durante la revolución francesa, con destrozos en los edificios y sustracciones de obras de arte.

  • Place Alexandre Israël

Se trata de la plaza más importante de la ciudad. En ella se encuentra el Ayuntamiento de Troyes y otros edificios de gran belleza. Hay además en la misma plaza y en las calles adyacentes una gran cantidad de bares y restaurantes para comer o beber algo. Se encuentra muy próxima a la basílica de Saint-Urbain.

  • Basílica de Saint-Urbain

Se comenzó a construir en 1262, aunque se completó en el siglo XX, y pertenece al gótico tardío. Se trata de un edificio de gran belleza.

 

  • Callejón de los gatos.

Es un callejón estrechísimo llamado así porque los gatos podían pasar de tejado a tejado sin problemas.

Lo he puesto como lugar para visitar ya que muy cerca hay otro callejón, también estrecho, pero no tanto, donde hay algunos bares donde sirven comida a un precio bastante asequible y de buena calidad. Para una cena de picoteo están genial.